miércoles, 23 de septiembre de 2026

ITALIA 2026


La experiencia de Italia 2026 ha sido extraordinaria; ha superado cualquier expectativa.

Primero, por el curso para nuevos obispos ofrecido por el Dicasterio para los Obispos de la Santa Sede. Fuimos 147 obispos de todo el mundo congregados para reflexionar, discernir y aprender, pero también para orar juntos y compartir la vida. Los cardenales y altos funcionarios que encabezan los distintos dicasterios de la Santa Sede, instituciones que ayudan al Papa en la conducción de la Iglesia, nos acompañaron en la reflexión y compartieron con nosotros aspectos esenciales que debemos incluir en nuestro ministerio apostólico. Los expositores, además, nos dejaron claro que sus dicasterios están al servicio de todas las diócesis y que podemos acudir a ellos con confianza para cualquier asunto de su competencia.

En resumen, el curso fue una experiencia integral que sienta las bases del ministerio apostólico al que el Señor ha llamado a este grupo de hombres, ordenados obispos en el último año. Valoro, sobre todo, la convivencia y el compartir fraterno.

En el contexto del curso, los encuentros con el Santo Padre ocupan sin duda un lugar eminente. Ya en junio de 2025, recién nombrado obispo y meses antes de mi ordenación episcopal, tuve la gracia de participar en los jubileos de los obispos y de los sacerdotes con ocasión del Año Santo. En aquel momento, aunque no tuve la oportunidad de saludar al Papa personalmente, en el inicio de mi nueva vocación reiteré mi fidelidad a su ministerio pastoral y refrendé mi adhesión a la fe de la Iglesia.

Estos días, poco más de un año después, tuve la bendición de saludarlo en dos ocasiones. La primera fue el miércoles inmediato a mi llegada a Roma, unas horas antes de que iniciara el curso; acudí a la Audiencia General junto con miles de fieles, pero esta vez ocupando un lugar entre los obispos presentes y con la oportunidad de acercarme a saludarlo. Posteriormente, al finalizar el curso, la totalidad de los obispos fuimos recibidos por el Santo Padre en el Vaticano. Verlo llegar, dirigirse a nosotros, compartirnos su enseñanza y ofrecernos sus recomendaciones fueron momentos profundamente significativos, no solo para ese instante, sino para toda mi vida. Encuentros breves, pero llenos de emoción, que se unen a los que también tuve con san Juan Pablo II y con el papa Francisco. Entre muchas otras cosas, el Santo Padre nos invitó, sobre todo, a que ninguno de nosotros se sienta solo y a que mostremos en todo momento la cercanía a nuestro Pueblo.

Ese día, antes del encuentro con el Santo Padre, celebramos la Eucaristía todos los nuevos obispos en el Altar de la Cátedra, en la Basílica de San Pedro. Celebramos la Misa pidiendo por el Papa. En esa Eucaristía concelebraron el P. Claudio Murrieta y el P. Víctor de la Cruz, junto con el P. Vicente López, de Tucson. Con ellos se encontraba un grupo de hermanos y hermanas de nuestra región que iniciaba una peregrinación a Segno, la tierra natal del Venerable Padre Kino, a la que yo mismo me uní; fue un gran gusto encontrarme con ellos ese día y en ese lugar.

Por otro lado, justamente en esa jornada, celebraba el primer aniversario de mi ordenación episcopal. La verdad, no pudo haber sido mejor: fue un gran regalo del Señor que no acabaré de agradecer y que me compromete aún más para vivir mi vocación con alegría. Culminamos con una cena italiana y el inevitable pastel. Sabía que la Diócesis, y muchísimos amigos, me acompañaban en la distancia. Agradezco a todos su cercanía y su oración.

Muy importantes fueron también las visitas a la Embajada de México ante la Santa Sede y a la Curia General de los Jesuitas, una vez acabado el curso. Nos encontramos con el embajador y con el postulador general de la causa de beatificación del Venerable Padre Kino. Acudimos todo el grupo, fieles y sacerdotes, junto con Mons. Misko, obispo de Tucson; su presencia en ambos encuentros ha sido muy significativa, pues unimos a nuestras Iglesias en un mismo objetivo.

Me han quedado claras varias cosas. La causa de beatificación del Venerable Padre Kino está muy avanzada, pues ya fue declarado «Venerable» en 2020 por el papa Francisco. Con este paso, la Iglesia reconoce oficialmente que vivió las virtudes en grado heroico, lo cual nos permite admirarlo, conocerlo y amarlo, pero también dirigirle nuestra oración para pedir su intercesión. El milagro es ahora el requisito indispensable para su beatificación. Gracias a Dios, el Venerable Padre Kino es reconocido públicamente por sus grandes proezas, las cuales son fundamentales en la configuración de la identidad del norte de Sonora, del sur de Arizona y de las Californias. Nos corresponde ahora a nosotros fomentar la devoción a este hombre santo a quien la Iglesia, aun cuando no esté aún en los altares, reconoce como alguien no solo admirable, sino como un poderoso intercesor. Tendremos que impulsar iniciativas pastorales que promuevan esa devoción.

De camino a Segno visitamos Asís y Florencia: una experiencia profundamente religiosa y cultural. Visitar las cunas de san Francisco de Asís y del Renacimiento fue algo enriquecedor y complementario, pues la espiritualidad y la cultura de ninguna manera deben entrar en conflicto. Asís fue parte de nuestra peregrinación; tuvimos la oportunidad no solo de visitar la tumba de san Francisco en este Año Santo por la celebración de los 800 años de su fallecimiento, sino además de venerar los restos y la basílica de santa Clara, su compañera, y de Carlo Acutis, santo adolescente contemporáneo nuestro. Fuimos también a San Damián, donde Cristo crucificado se le manifestó a Francisco al inicio de su camino espiritual, y a la Porciúncula, lugar de su tránsito al Padre.

Segno es la tierra natal del Venerable Padre Kino, un pequeño pueblo situado en el Val di Non, en la provincia de Trento, al norte de Italia. Me impactó desde el primer momento la presencia del Venerable Padre Kino en todas partes, no solo por las estatuas monumentales que dan carácter al pueblo, sino por el profundo arraigo que tiene en su identidad. En italiano, el apellido Kino se escribe «Chini» (se pronuncia Quini); hay muchos miembros de su familia que se reconocen parte del mismo árbol genealógico y que mantienen viva su memoria a través de importantes iniciativas.

También muy importante fue el encuentro que tuvimos con el arzobispo de Trento, Mons. Lauro Tisi, con el arzobispo emérito Luigi Bressan y con los encargados de la Dirección de Testimonio y Compromiso Social de la Arquidiócesis; asimismo, visitamos la Villa San Ignacio, ahí mismo en Trento, en donde se encuentra el Centro Astalli, que presta servicio a los refugiados que acuden a Italia, como hacen nuestros migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

La Asociación Cultural Padre Kino, en Segno, encabezada por el señor Alberto Chini, nos recibió de manera extraordinaria y organizó eventos, visitas y actividades que permitieron al pueblo encontrarse con nosotros y a nosotros conocer distintos aspectos de la vida de esa región, de una belleza impactante y caracterizada por un próspero trabajo organizado y solidario. 

Fue profunda y bella la visita a la iglesia de San Eusebio, en Torra, muy cerca de Segno, en donde fue bautizado el Venerable Padre Kino; ahí nació su vocación cristiana y misionera; la Asociación Padre Kino organizó un momento de oración extraordinario, incluyendo la participación de un coro, formado por un grupo de amigos, que interpretaron música religiosa y tradicional de la región. Visitamos también una bella exposición pictórica sobre el Padre Kino en Sanzeno, cerca de Segno, en la que se incluyen pinturas de la artista caborquense Margarita Ramírez Celaya, que era parte del grupo.

En todo momento pensé en el ánimo y la fe del Venerable Padre Kino, quien no dudó en dejar su tierra y su familia para hacer una opción espiritual y misionera por México y, sobre todo, por la Pimería Alta, en la que imprimió su carácter apostólico y científico. Nuestra región es bella; el desierto tiene un encanto fascinante que no me canso de admirar. Sin embargo, representa también grandes retos que el Padre Kino asumió sin quejas y con pasión. Los Alpes italianos y el desierto de Sonora son los escenarios en los que Eusebio Francisco Kino dio testimonio de entrega por amor a Dios.

Insisto, el viaje a Italia superó todas mis expectativas y me deja la tarea de asimilar paulatinamente sus frutos, tanto en la configuración de mi propia vocación como obispo y servidor de la Diócesis de Nogales, como en la vida que debe consolidarse en esta Iglesia particular. Una Iglesia de la que soy miembro, junto con su presbiterio, parroquias, comunidades, consagrados, seminaristas, instituciones, pastorales; en fin, de este hermoso Pueblo de Dios que peregrina, de la mano del Venerable Padre Kino, hacia la patria definitiva.

Favores celestiales. Sonora, a 23 de septiembre de 2026.

lunes, 1 de diciembre de 2025

"Only monsters play God, Baron"... Después de haber visto Frakenstein, de Guillermo del Toro

Frankenstein de Guillermo del Toro tiene distintas capas, como una cebolla. La más externa hace referencia a temas que atraen a todos aquellos que buscan en las películas un mensaje, una moraleja, una enseñanza. Y está bien, qué bueno. Quizá pudiéramos resumir esta capa pensando que es importante reconocernos y aceptarnos como somos, independientemente de nuestro origen, de nuestras heridas, de nuestra apariencia; muchas veces, la baja estima nos conduce a pensar que no valemos y eso nos hace estallar en ira contra nosotros mismos y contra los demás; es importante pasar de ser “algo” a ser “alguien”. Para ello, son imprescindibles las relaciones, los vínculos, la amistad, el perdón.

Hay capas que están más al interior de la cebolla de Frankenstein, una de ellas hace referencia a un tema que del Toro trata siempre en su obra. Frankenstein, en este caso, también aborda de manera muy sensible, no solo las relaciones familiares en cuanto tales, sino nuevamente el vínculo entre padre e hijo, relación que Guillermo exhibe dañada, llena de carencias, de expectativas no llenadas, una relación que deja permanentes huellas y heridas. Son muchos las dimensiones desde las que pudiéramos reflexionar sobre la relación entre Víctor y su padre y cómo ésta se traspola desproporcionadamente a la relación del mismo Víctor con la Criatura. Me atrevo a pensar que la mayoría de los varones que vemos la película nos vemos tocados muy profundamente por esta temática de del Toro y por la manera como la plantea, de modo que es capaz de despertar monstruos dormidos en nuestro subconsciente. No pocos hombres nos vemos estéticamente vulnerados y, a nuestro pesar, lloramos.

¿Más capas? Seguramente. "Póiesis" es una palabra griega usada en la filosofía de todos los tiempos. Tiene que ver con el espíritu creador del ser humano, que se descubre siempre impelido a producir, a generar, a crear, en todos los campos de la vida. Esta incontenible pasión creativa lleva a nuestra especie a la búsqueda de una autotrascendencia tal, que llegamos a afirmar que somos semejantes Dios. Póiesis es la raíz de la palabra poesía, la póiesis le sale a del Toro por todos los poros, en este sentido, es un verdadero poeta. Guillermo crea monstruos, siempre monstruos, como Geppetto, que crea a Pinocho, un pequeño monstruo y como Víctor, que crea a la Criatura. Así, Geppetto y Víctor son alter ego de Guillermo. En un momento dado, Elizabeth dice a Víctor: “Only monsters play God, Baron”; sabemos que la palabra “play” en inglés, al mismo tiempo que quiere decir “jugar”, también significa la interpretación de un personaje en el teatro o el cine… más que jugar a ser Dios, Elizabeth cuestiona a Víctor que pretenda interpretar el papel de Dios, lo que lo convierte en monstruo, él es el verdadero monstruo, no la Criatura. Sin embargo, surge una paradoja, porque la póiesis, que nos asemeja a Dios, nos lleva a crear belleza y bondad. Creo, y mucha gente también, que, si bien es cierto que usurpar a Dios es monstruoso, tanto Víctor, como Geppetto, y del Toro, sí, crean monstruos, pero monstruos bellos, poiéticos. Ese es el encanto de Guillermo. La monstruosidad pura no existe, la belleza perfecta tampoco.

Una última capa, si me permiten. Es muy comentado, y el propio Guillermo del Toro lo admite, que la presencia de la muerte en sus películas es un personaje protagónico, muy mexicano. A del Toro no le causa pudor matar a sus personajes, lo hace constantemente, todos se van muriendo, uno por uno. La muerte entonces se hace acompañar por la soledad, como su primera y necesaria compañera. De hecho, los personajes de Frankenstein son seres que se van muriendo en soledad, todos, cada uno, de distinta manera. El único que no puede morir, la Criatura, es, sin embargo, la más solitaria. Del Toro pudiera llevar esta realidad hasta sus últimas consecuencias y acabar en un pesimismo absurdo que lleve al sin sentido de la existencia, a la oscuridad total. Es una verdadera tragedia que la Criatura no tenga nombre propio, Víctor y Elizabeth sí, fueron sus primeras palabras, Sin embargo, no sé si por condescender con un tipo de público o por convicción propia, del Toro deja siempre una puerta abierta a la esperanza, no faltan gestos auténticos de ternura hacia la Criatura por parte de algunos personajes, sobre todo de Elizabeth y del anciano ciego, incluso la extraña palmadita que Víctor da a su Criatura en la cabeza. Las ultimas escenas a muchos parecieron excesivas y hasta cursis. ¿Por qué del Toro, tan obscuro siempre, termina con luz?

Como católico, no puedo personalmente dejar de pensar también en temas que tienen que ver con mi fe… No están ausentes vínculos claros con la narrativa e imaginería religiosas específicamente católicas: Sí, el ángel o demonio, pero, sobre todo, la criatura crucificada, que de la muerte pasa a la vida, la llaga de su costado, el especie de short que cubre su desnudez, incluso el largo de su cabello, me hicieron pensar en Jesús que, muerto y resucitado, nos gana una vida que no se acaba.

Siempre Agradezco a Guillermo del Toro cómo nos presenta la belleza de sus monstruos y la monstruosidad de de lo superfluo. Así es la vida.

 I cannot die. And I cannot live... alone. (Criatura)

 

sábado, 3 de mayo de 2025

CÓNCLAVE


Como católico bautizado, profeso mi fe en la Iglesia, que es apostólica. Asimismo, creo que quienes elegirán al próximo Papa son hombres de fe, buenos, con buenas intenciones. Cada uno tiene su historia; son hijos de una familia y de un pueblo, han tenido logros y fracasos, gozos y decepciones, cruces y resurrecciones. Sólo Dios conoce sus caminos. En sus historias también han estado presentes pecados, errores y fracasos, sin duda. Poseen personalidades particulares, con sus propios sentimientos y afectos y modos peculiares de relacionarse con los demás. Los caracterizan sus necesidades, actitudes y valores, sus expectativas y sueños, como a todo ser humano.

En un momento dado de sus vidas, sintieron la llamada amorosa de Jesucristo y optaron por un camino vocacional que los llevó al sacerdocio y, más tarde, al episcopado. Son hombres de Iglesia que, con toda seguridad, la aman y desean su bien por encima de todo. De hecho, cada uno de ellos ha sido hombre de Iglesia durante la mayor parte de su vida, sirviéndola de todo corazón, lo mejor que ha podido. Además, son todos personas de brillante inteligencia y están muy bien preparados.

Ahora forman parte de una familia de hermanos llamados por Dios, a través del Santo Padre, a prestar un servicio profundamente eclesial, quizá uno de los más eclesiales que un cristiano pueda ofrecer. Sólo Dios sabe cómo se sienten interiormente en estos momentos, en que están a punto de iniciar el Cónclave.

No creo, como a veces lo presentan las películas o los medios de comunicación, que el Cónclave sea un thriller, marcado por una despiadada lucha de poder entre seres ambiciosos e inhumanos. Por supuesto que las diferencias existen y que esas diferencias pueden generar tensiones, pero no creo que sean causa de guerras internas, conspiraciones o conjuras. El Cónclave no es “grilla vaticana”, como frecuentemente se oye decir, sino una reunión de fe en la que el Espíritu Santo es protagonista. Creo que, en ocasiones, lo que nuestra imaginación nos presenta, y que discutimos interminablemente, se parece más a una ficción que a la realidad.

Si la realidad fuera tan fatal como a veces se pinta, los cardenales nunca lograrían ponerse de acuerdo y caerían en votaciones interminables. Si así fuera, los Papas electos no habrían sido los grandes hombres, santos, que ha tenido nuestra generación. Cada uno con seguidores y detractores, pero todos han sido enormes seres humanos que, siguiendo la orientación de sus vidas, e imprimiendo su original impronta, no han querido otra cosa sino el bien de la Iglesia por amor a Jesucristo.

Por mi parte, quiero atender la petición que los cardenales nos han hecho: oremos por ellos. No tienen una tarea fácil. Pero que nuestra oración sea confiada, serena, iluminada por la esperanza, no basada en la calamidad o el fatalismo. Los cardenales harán bien su trabajo. Amemos ya al nuevo Papa que nuestros hermanos cardenales, movidos por el Espíritu Santo, elegirán para nosotros en los próximos días. Será el que Dios quiere.

sábado, 27 de julio de 2024

SOMOS DIVERSOS, PERO TODOS CABEMOS (PARÍS 2024)

 

La diversidad y la inclusión son valores de nuestra generación que debemos seguir reflexionando y viviendo de una manera cada vez más madura; por lo pronto, son valores que debemos vivir con respeto; justamente el respeto tendría que ser una de sus características esenciales. Somos distintos, pero todos cabemos. Muchos grupos que se perciben o son diversos, con toda justicia exigen, demandan respeto, lo cual es muy correcto; podemos estar o no de acuerdo con distintos modos de ser, de expresarse, de existir, pero a todos nos obliga el respeto y todos merecemos respeto; solo así podemos ser distintos, solo así podemos caber.

En muchos sectores de la población, en todas partes, el cristianismo pareciera que se está convirtiendo en una minoría, por las razones que sean; pero pareciera también que muchos que demandan respeto para sí mismos, no están dispuestos a respetar a la minoría cristiana, sus valores, sus expresiones; pareciera que el cristianismo es algo de lo que sí es posible burlarse, faltar al respeto, invalidar prejuiciosamente.

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos estuvo espectacular, en muchos sentidos la más original y una de las que más he disfrutado; no es posible descalificarla sólo por uno de sus cuadros, el de la famosa última cena, escenificada por un grupo de personas drag y acompañada inexplicablemente por Baco; sin embargo, dado que precisamente la ceremonia enarboló la bandera de la diversidad y de la inclusión, resulta contradictorio que se haya hecho parodia, no del fresco de Da Vinci, sino de un valor fundamental para los católicos: de Jesús y sus apóstoles, de la institución de la Eucaristía.

No quiero imaginar las reacciones si un grupo de católicos hiciéramos mofa de la expresión drag, expresión que a muchos católicos confunde y no entienden del todo, pero que merece nuestro respeto, respeto que también los católicos demandamos. No es raro que personas drag hagan representaciones burlonas de expresiones religiosas, específicamente católicas, eso no debe ser; sí, en muchos ambientes somos minoría, pero queremos que nuestra diversidad sea también incluida, respetada. Somos diversos, pero todos cabemos.

 

martes, 25 de junio de 2024

Intensa-mente 2 (y 1)


Las emociones no las pensamos, no las planeamos, no las provocamos: nos sobrevienen y las vivimos; existe una gran variedad de ellas, están detrás e impulsan los sentimientos, las actitudes y las conductas; incluso, pudiéramos decir que de alguna manera contribuyen a la configuración nuestra personalidad. Detrás de nuestras decisiones normalmente hay emociones, raramente puras, por lo general vienen combinadas
  y pueden pasar por un largo proceso antes de convertirse en conductas arraigadas o en características de nuestra personalidad, pero también es cierto que podemos expresarlas sin filtros y de manera pura, incluso explosivamente. Las emociones surgen ante las situaciones externas que vivimos: la pérdida de un ser querido nos provoca tristeza; los agravios o injusticias pueden suscitarnos furia; el temor surge ante los peligros y las amenazas; nos causa desagrado aquello que provoca en nosotros una sensación repugnante; la alegría puede ser fruto de la compañía de quien amamos. Hay que reconocer, además, que esas mismas emociones pueden surgir ante cuestiones subjetivas, como la imaginación, los recuerdos o los pensamientos. Las emociones también influyen grandemente en nuestras relaciones interpersonales, inundan el ambiente familiar y tocan poderosamente el modo como nos relacionamos con quienes amamos, con amigos, compañeros y figuras de autoridad. 

Algo que tenemos que tener muy claro es que las emociones no son ni buenas ni malas, no hay una mejor ni peor que otra, simplemente ahí están, moviendo nuestra vida y llenándola de colores.

Esto es justamente el tema de nuestras dos películas. La original Intensa-mente, de Disney-Pixar (2015) nos presenta estas cinco emociones, caracterizadas como coloridos personajes en el interior la protagonista, una niña llamada Riley. Alegría, Furia, Tristeza, Temor y Desagrado interactúan en Riley desde su nacimiento hasta el tiempo en que se desarrolla la mayor parte de la película, cuando se muda con su familia de Minnesota a San Francisco; la mente de Riley, como la de todo ser humano, es presentada como un Cuartel General en el que las emociones interactúan con ella a través de una consola que cada emoción acciona según las circunstancias que Riley va viviendo; por otro lado, ya desde su infancia se van acumulando los pensamientos, alguno de ellos centrales, los cuales a su vez forman las islas de personalidad.

La líder de las emociones es Alegría, constantemente preocupada de que Riley siempre esté contenta, que los recuerdos que conserve sean alegres, especialmente los centrales, que las islas de su personalidad también reflejen felicidad; para ello, limita constantemente la acción de las demás emociones, a las que considera nocivas, de modo especial a Tristeza, y trata de disminuir los recuerdos que representen algo que no sea alegre. Al final, caeremos en la cuenta que todas las emociones son importantes, que cada una aporta algo necesario para nuestra vida y que todas ellas son las que configuran lo que a final de cuentas somos.

Intensa-mente 2 (2024) continúa la misma dinámica, siempre en la mente de Riley, que ya tiene 13 años e inicia su pubertad. Se incorporan nuevas emociones: Envidia, Vergüenza, Aburrimiento (Ennui o Oui Oui), Ansiedad y eventualmente Nostalgia, a la que siempre alejan las demás; de todas ellas, quien pretende convertirse en líder es Ansiedad, contrapuesta abiertamente a Alegría, quien a su vez, a toda costa, quiere impedir que Ansiedad tome posesión de la vida de Riley; Ansiedad busca el mando de la consola, pues tiene la convicción de que sólo a través de su influjo, Riley podrá construir un sentido de identidad que dé valor a su vida: será exitosa, obtendrá logros, será admirada y popular, como las niñas mayores a las que ella tanto admira y a cuyo grupo a toda costa debe pertenecer. Goles en el Hockey, pertenecer al equipo Firehawks, encajar con las poderosas, especialmente con Valentina Ortiz, se convierten en obsesión, a causa del poder de Ansiedad sobre Riley, un poder que, en un momento dado, se escapa a todo control.

Tanto en la primera parte como en la segunda, Alegría es desterrada temporalmente del Cuartel General, en la primera película acompañada sólo de Tristeza y en la secuela de todos los demás compañeros originales; estos destierros, y los esfuerzos por volver al Cuartel General, dan pie a que los personajes, y nosotros con ellos, exploren los complicados y misteriosos pasadizos, mecanismos, conexiones, personajes y recónditos contenidos de la mente humana; en Intensa-mente 2 incluso llegamos a asomarnos al mismísimo subconsciente de Riley y su Secreto Más Escondido; todo lo cual es muy serio, aunque las películas presenten estos viajes de forma emocionante y hasta divertida.

En medio de muchas reflexiones que podemos hacer en torno a estas dos películas, especialmente a la segunda, descubro que tanto Alegría como Ansiedad son tiranas, cada una de ellas quiere imponerse como la emoción que ofrezca sentido de identidad a Riley, sacrificando todo lo que ellas consideran estorbo, aquí entran mecanismos de defensa tan profundos como la represión o la negación masiva: o todo debe ser alegría en la vida y pasarla bien, o todo debe ser estrés para conseguir metas. Ambas emociones actúan intransigentemente y con autoritarismo, aunque con distintos modos de expresión. Con esta propuesta, Disney-Pixar tuvo el atrevimiento de exponer la polarización más dramática de nuestra generación, vivida hoy de modo trágico, incluso por nuestros adolescentes: la compulsión por la felicidad pura o el estrés patólogico para conseguir logros.

La realización del ser humano, su crecimiento y su madurez se va configurando en la integración de todo lo que somos, de las emociones de distintos colores, sin calificaciones morales, las del pasado, aunque estén en los recónditos aposentos de nuestro subconsciente, y las que vivimos cada día. Nada de esto suprime nuestro anhelo de ser felices; Alegría, sin tiranías ni autoritarismos, sino con respeto e integrando armónicamente todo, ha de ser la líder del Cuartel General de nuestra mente. El deseo de ser feliz ha sido la máxima aspiración del ser humano desde siempre, lo cual es muy legítimo. Por otro lado, deben integrarse otras necesarias facultades humanas, que no son estrictamente hablando emociones, como la inteligencia y la voluntad, pero que interactúen estrechamente con ellas. 

Dos cosas para concluir. Primera, nuestra relación con Dios y nuestra fe no pueden estar al margen de las emociones; la Biblia está llena de ellas, pareciera que la Historia de la Salvación también tuviera su Cuartel General; Jesús mismo las vivió intensamente, su ministerio era emocionante y transmitía emociones ¿Cómo vivir el amor a Dios y al próximo sin emociones? ¿Cómo arrepentirse sin emociones? ¿cómo entregar la vida sin emociones? ¿cómo enfrentar las injusticias sin emociones? ¿cómo contemplar la obra de Dios sin emociones? Las emociones pueden ser como un incienso que podemos ofrecer a Dios. Segundo, por encima de las emociones está la capacidad de decisión y la libertad; los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, no podemos entender la propia vida como una red de reacciones automáticas, movidas sólo y únicamente por las emociones: soy yo quien dirige mi vida, quien la conduce, quien le da dirección; las emociones llenan de colores mi existencia, le dan calor y constituyen gran parte de lo que soy, son impulsos brillantes o azules o rojos o morados (o anaranjados o todos los demás), pero sobre ellos, estoy yo; quien da sentido de identidad a mi vida es mi propia conciencia, formada por lo que voy sintiendo y aprendiendo, por lo que es importante y bueno en sí mismo, por mi sistema de creencias y valores, por las metas que son trascendentes e iluminan lo que soy, todo lo cual, entonces sí, permite que viva mi vida intensa-mente.

Anger (gently): Joy, you've made a lot of mistakes and you'll make a whole lot more in the future, but if you let that stop you, we might as well lie down and give up.

lunes, 3 de junio de 2024

3 de junio de 2024

Los resultados de las elecciones en México se ofrecen en números y en puntos porcentuales; estamos ya acostumbrados a que vamos conociendo esas cifras a partir del avance de la información, tal como nos los ofrecen las encuestas de salida, el programa de resultados electorales preliminares y el conteo rápido del INE; sin embargo, el resultado final de las elecciones corresponderá a la suma de todos y de cada uno de los votos que fueron depositados en las urnas. Millones de papeletas físicas, contadas manualmente.

Siempre hay que considerar que esas cifras y esos porcentajes no son abstractos, corresponden a la suma de muchas decisiones individuales, hechas por persona particulares, las cuales, cada una de ellas, llegado el momento y por distintas razones, emiten su voto. Dice la mampara en la que nos aislamos del universo en ese momento crucial: “El voto es libre y secreto”, a estas alturas de la historia, creo que casi todos los mexicanos así lo creemos y así lo vivimos.

A lo largo del proceso electoral fuimos atiborrados por muchas imágenes y palabras: logotipos, posters, colores, espectaculares, pintas de bardas, plásticos, videos, memes; discursos, consignas, debates, canciones, noticias, opiniones, comentarios, pláticas de café, discusiones en grupos de WhatsApp, análisis sesudos, aseveraciones superficiales, dimes y diretes, broncas y acusaciones mutuas interminables; difícilmente podíamos ir asimilando y procesando tanta información; seguramente para muchos no fue fácil emitir una opinión propia que les condujera a una decisión bien discernida.

En estas circunstancias, no he podido dejar de pensar que hubo un fenómeno que denominaría de élite, configurado por pensadores, líderes de opinión (así lo dicen), analistas, académicos, que tienen acceso a medios de comunicación, tradicionales o digitales, periodistas, editorialistas, entrevistadores y entrevistados; a este grupo pueden pertenecer también, maestros, empresarios, comerciantes, profesionistas, líderes religiosos. Personalmente percibía que había entre ellos cierta polarización, que había partidarios de unos y otros actores; pero, la verdad, también notaba una tendencia entre muchos de ellos a expresar con contundencia una y otra vez y en todos los tonos: “que no gane Morena”; esa era la postura oficialmente inteligente, la verdad suprema, lo demás era ignorancia y necedad. Sin embargo, demográficamente, este grupo no es relevante, es un círculo porcentualmente muy pequeño en relación con el universo de la población, su voto contaba igual que el de los otros: uno por persona. En un momento dado pensé que su influjo pudiera afectar de alguna manera el rumbo de las tendencias, pero no fue así.

Como en una especie de corriente paralela a la de la élite, los mexicanos y mexicanas tomaron individualmente decisiones que, sumadas, definieron el resultado final de la elección. Morena triunfó. Los números y porcentajes finales dejaron con la boca abierta a muchos, eran de no creerse, escaparon a todo análisis, previsión y encuesta, incluso para los partidarios elitistas de Morena.

Creo firmemente que los resultados de las elecciones en nuestro país son, ante todo, respetables. Sería poco objetivo pensar que las injerencias del presidente de la república, del aparato del estado o del crimen organizado explican estos resultados, no. Tampoco los programas sociales. Repito, fue la suma de las respetables decisiones individuales de millones de mexicanos y mexicanas que trabajan en las fábricas, en la construcción, que atienden en las tiendas y en los restaurantes, amas de casa, vendedores ambulantes, empleados de oficina, jubilados; fue la decisión de mexicanos y mexicanas que usan transporte público, que compran en los tianguis, que son aficionados a uno u otro equipo de futbol, que se juntan en las tardes para asar pollo, que llevan a sus hijos a la escuela, que el domingo van a Misa o al culto.

Guste a algunos o no, estén otros de acuerdo o no, la decisión que tomaron es respetable y tiene sus razones. Son ellos quienes representan el círculo demográfico que define las elecciones, son ellos quienes han decidido el modo como será conducido nuestro país. Su voz ha sido contundente y se ha dejado oír.

Quienes de alguna manera u otra pertenecemos a las élites de la que he hablado, debemos ponernos a pensar qué tanta sintonía e influencia tenemos con todos aquellos que, a final de cuentas, son los protagonistas de la democracia.

 

jueves, 11 de mayo de 2023

Visita Ad Limina 2023. Mi encuentro con Francisco


A unos minutos de haber salido de saludar al Papa Francisco, acompañando a mi Obispo, Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía, en visita Ad Limina, desearía recoger los sentimientos que los católicos de todo el mundo compartimos en torno a la figura del Santo Padre y lo que representa en nuestras vidas. Sí, por un lado, las verdades teológicas sobre el ministerio petrino son muy abundantes y son la base del vínculo que nos une a él, pero, por otro lado, también son abundantes los efectos que estas verdades han hecho nacer en los corazones de millones de católicos de todo el mundo y de todos los tiempos.

Desde que era niño, la presencia de los Papas ha estado en el horizonte de mi fe, desde Pablo VI hasta Francisco, junto con las figuras destacadas de tantos Papas de la historia. Nuestra generación han sido muy bendecida: en las últimas décadas hemos tenido Pontífices ejemplares. Oré ante sus tumbas.

Francisco lleva sobre sus hombros grandes y complicadas responsabilidades, las cuales han tenido innumerables y polémicos efectos, todos lo podemos ver. Al mismo tiempo, es notable que el Santo Padre proyecta una personalidad propia, que ha dotado a su ministerio de características personales, cargadas de un profundo simbolismo, no fácil, para la Iglesia y para el mundo.

Personalmente, el Santo Padre ha sido para mí un ejemplar maestro en el modo como debo vivir mi fe y en la forma en que Dios me llama a ser párroco y pastor. El Papa Francisco me ha conducido a pensar y reflexionar mucho sobre el sentido de la fe, sobre el mundo, sobre la misión de Iglesia y el modo como debe llevarla a cabo. Al mismo tiempo, su siempre cercana presencia, a pesar de la distancia, ha movido mi corazón a desarrollar un afecto muy entrañable por su persona: lo quiero mucho y quisiera compartir de alguna manera sus propios sentimientos, especialmente los que tienen que ver con los temas más difíciles y el modo como los enfrenta.

Es por todo ello que soñaba en saludarlo, experimentar su cercanía y de alguna manera expresarle mi cariño y solidaridad, con la ingenua, pero profunda esperanza, que ello pudiera representar algo para él.

“Soy José Luis Cerra Luna, de la Diócesis de Matamoros… Santo Padre, estoy con usted”. Él no me dijo nada, pero me vio muy bonito. 

Reunidos los sacerdotes presentes, que acompañamos a nuestros Obispos, nos dijo a todos: “Gracias por acompañar a sus Obispos y por todo lo que hacen por ellos…”, y nos dio la bendición; luego, sutilmente nos despidió: “váyanse a tomar una cerveza allá afuera” (quién soy yo para desobedecer al Santo Padre). 

Sus palabras al final me han hecho pensar en los oficios que ahora desempeño en la Diócesis, como párroco y como colaborador del Obispo en su gobierno. Pido a Dios que esta maravillosa experiencia lime un poco las aristas e imperfecciones de mi persona y ministerio y me lance a seguir esforzándome en responder a Dios de la mejor manera, a mi estilo, pero iluminado por el ejemplo de Francisco y de tantos otros maestros y maestras de los que Dios me ha rodeado.

Gracias Mons. Eugenio Andrés Lira Rugarcía por este tremendo regalo. 

Jueves 27 de abril de 2023



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